sábado, 17 de septiembre de 2011

LAS DE SARMIENTO

Domingo Faustino Sarmiento es uno de los principales beneficiados de la falsificación histórica que lo ha colocado en un sitial de gloria que no le corresponde, primero, porque no es cierto, y segundo, que es todo lo contrario, es decir, está lejos de ser un ejemplo de virtudes cívicas y patrióticas como debe ser un prócer. 

Esta versión malsana de nuestra historia afirma que Sarmiento fomentó la educación al punto de calificar a esa tarea de fundacional, lo que no es una verdad revelada, ya que dicho mérito le corresponde a Nicolás Avellaneda, ministro de educación durante la presidencia de Sarmiento (1868—1874), que fue su sucesor en la presidencia. Tras esa máscara de “prócer” se esconde un mentiroso y un criminal que detestaba a su propio país.

Desde su exilio (voluntario) en Chile comenzaría su labor artera y traidora, a través de su periódico “El Progreso”, fomentando con entusiasmo y dedicación la ocupación, por parte del Gobierno de ese país, del Estrecho de Magallanes y la Patagonia; la toma de posesión del primero se concretó el 21 de septiembre de 1843. También desde esas mismas páginas el 28 de noviembre de 1842 manifestaba: “La Inglaterra se estaciona en las Malvinas. Seamos francos: esta invasión es útil a la civilización y el progreso”; es curioso que nuestros héroes que defendieron NUESTRAS Islas Malvinas de la agresión colonialista de Gran Bretaña (y de su alcohólica Primer Ministro, Margaret Thatcher) fueron “ilustrados” en las “hazañas” del “padre del aula” durante su infancia, a la par que incoherentemente también les enseñaban que las Malvinas son argentinas. 

De las provincias opinaba: “Son pobres satélites que esperan saber quien ha triunfado para aplaudir. La Rioja, Santiago del Estero y San Luis son piltrafas políticas, provincias que no tienen ni ciudad, ni hombres, ni cosa que valga. Son las entidades más pobres que existen en la tierra”. ("El Nacional", 9/10/1857). Y muchas otras expresiones análogas contra nosotros, los argentinos, Hispanoamérica, etc. 

Sarmiento, como muchos otros, se encuentra en el grupo de miserables que auspiciaban todo tipo de perjuicios a la Argentina por el sólo hecho de no encontrarse ellos (los unitarios) en el gobierno, como si el desastre y los asesinatos del Gral. Lavalle no hubieran sido suficientes, “lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española: una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer...” (Carta del Gral. San Martín al Restaurador Gral. Juan Manuel de Rosas –10 de junio de 1839), tal era el juicio del Libertador hacia quienes fomentaban la agresión militar contra la Argentina.

A Sarmiento se lo explica también a través de su mas estrecho aliado en la destrucción de la Argentina, Bartolomé Mitre, quien lo designó por decreto del Poder Ejecutivo Nacional del 28 de marzo de 1863 Director de la guerra y Comandante General de las fuerzas de línea y milicias de San Juan, Mendoza y San Luis. Es interesante destacar que durante el período junio de 1862 e igual mes de 1868, hubo en las provincias 117 revoluciones y 91 combates; dato “curioso” puesto que estos dos personajes se encontraban en la cima del poder nacional, promediaba la “organización nacional” y la Argentina era un desastre en todo sentido. Lo que convierte a Sarmiento en uno de los máximos responsables de la anarquía de esos años.

A pesar de todo ello, la exaltación que recibió de la historiografía oficial traspasa los límites, no sólo de lo creíble, sino del sentido común, como el mito incomprobable que “nunca había faltado a la escuela”, y muchas otras mentiras mas, para convertir a este resentido social y egoísta en un “prócer”.

Debe un pueblo valiente y saludable tener un conocimiento cabal y completo de su historia, pues ésta será el cimiento de grandeza que con paciencia y sabiduría labrarán sus generaciones. La versión “oficial”, afortunadamente ha tenido la inevitable confrontación con la realidad, y que, como era esperado, se desmoronó sin siquiera crujir. Pero no ha sido completo, pues ¿de que puede servir que conozcamos con veracidad nuestra historia, si todavía cohonestamos y somos cómplices de la inveterada mentira? Ello sólo demuestra que en realidad no comprendimos el trascendente rol que desempeña la historia en la vida de una nación, ya que aquella le señalará el rumbo, le trazará un itinerario de victoria o de derrota. 

La obra debe ser completada, ya no hay razón ni justificación para que permanezcan monumentos y calles con los nombres de Rivadavia, Alvear, Mitre, Sarmiento y Urquiza, ya éstos son los mojones de la decadencia que nos llevaron a la derrota nacional, torciendo NUESTRO DESTINO, el destino de la Patria, destino americanista y federal, de tacuara y rojo punzó. El principal fundamento por el cual se los debe dejar de considerarlos próceres, es porque ellos implica que sean un ejemplo a seguir, y ése es el problema, puesto que emularlos nos ha llevado a sangrientos enfrentamientos entre hermanos, a sucesivos fracasos políticos y económicos, como bien sabemos los argentinos, tales como devaluación, inflación, tiranía, demagogia, degradación social, etc. Todos ellos se han enfrentado directamente o indirectamente con el Gral. José de San Martín, el Gral. Manuel Belgrano y el Restaurador Gral. Juan Manuel de Rosas, ya sea combatiéndolos personalmente o enfrentando sus ideas.

Se debe pasar de la palabra a la acción, de la proclama a la realización, esos hombres nefastos, apreciados correctamente se muestran ante la posteridad con la inefable tacha de infamia de la traición a la Patria.

http://asisluis.blogspot.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada